15 noviembre 2009

Pato de los Ángeles

Los momentos previos a su salida. Siempre tiene tiempo para la prensa


Después de un largo periodo de ausencia, el Señor Patito® vuelve para ilustrarnos acerca de sus viajes y los altos mundos en los que se desenvuelve. Y esta vez estuvo una semana en la capital de Puebla. De modo que estuvo, literalmente, puebleando.
Como ya es bien sabido, tan importante personaje siempre quiere lo mejor, de modo y manera que, si el hotel que solicita no cuenta con tele por cable, el asunto puede terminar el tragedia. Afortunadamente en el hotel lo entendieron y procedieron a complacerlo.


Desde aquella vez en que estuvo en Aguascalientes supimos que nuestro pato amigo es muy religioso. Y como Puebla es, junto con Morelia, el lugar en el que más abundan los templos, pues no perdió el tiempo:





















Aunque de repente notó que esa catedral y la de la Ciudad de México se parecen, tanto por fuera como por dentro, luego averiguó que eso se debe en parte a que uno de los arquitectos estuvo embarrado en la construcción de ambas. Cosas del destino.
Naturalmente su devoción no le impide contemplar y participar de otra clase de rituales religiosos, pues ya que andaba en la plaza principal le tocó presenciar casi en primera fila el rito del descenso de la bandera por parte del ejército.




















El rito incluyó el canto de la letanía del rosario del himno del estado de Puebla y la participación del coro de la iglesia de la banda musical del estado. Y ya que andaba por ahí aprovechó para tomarse la foto frente al cronómetro que lleva la cuenta regresiva a unos festejos medio rarones de un tal bicente que se va a juntar con la centena el año que entra... o algo así




















Mientras anduvo por allá se enteró de que, en esa ciudad había momias. Eso hizo que se lanzara corriendo a verlas, encontrándose con que nomás hay una: la del beato Sebastián de Aparicio, quien fuera considerado el primer charro (no, no estuvo involucrado en el movimiento obrero), patrono de los carretoneros y los transportistas. Hasta se quiso arrimar a tocar el cristal, pero como había mucha gente haciendo lo mismo como que le dio asquito.














Lo que sí hizo fue anotarse en el libro de agradecimientos:

No le hagan caso al que escribió abajo. Aparte de ser un ateo irrespetuoso de las creencias del pueblo, no sabe escribir. Contumaz se escribe con «z».
Y pedir ayuda para los seminaristas:

No, el niño no va incluído

Quien para estos momentos piense que el pato nomás fue a rezar está muy equivocado. También fue a transmitir cultura, pues fue un destacado exponente en un congreso. Esa labor es muy peligrosa en un lugar lleno de antropólogos. Brrrrr.

Señor Patito®: erudito con pretensiones y ciudadano del mundo pa'servir a Dios y a asté.

Ya estando en tan importante acto, mostró gran apertura hacia todas las propuestas que escuchó, aunque no todas le gustaron. Algunas le parecieron muy interesantes y hasta levantaba la mano...

yo yo yo yo

... otras le parecieron una pérdida de tiempo y prefirió retirarse, ya que su tiempo es muy valioso.

«No vine a oir que "ay sí, son bien bonitas las imágenes de la virgen de Guadalupe"».

Recordemos que pese a ser muy especial, el Señor Patito es una persona humilde y se da tiempo para estar con sus admiradores y dar a otros la oportunidad de conocerlo. Empezando con las chicas de logística (ya sabemos que es pato es muy coscolino).

El Señor Patito® lamenta no recordar sus nombres, pero les agradece todas sus atenciones

Y claro, las celebridades.

Compartiendo el vino con Yolanda Padilla y Elio Masferrer.

Por cierto, ya sabemos también lo que pasa cuando el pato comienza a compartir el vino:

Hasta la cámara se emborrachó.

Y aprovechando que en esos días estuvo el Festival Internacional de Puebla, pues se fue a ver los conciertos y actividades:



Y no se iba a quedar sin viajar en tranvía y turibus, que lo llevó a otros sitios característicos de la ciudad, como el Fuerte de Guadalupe...


O el teatro más antiguo de América.


A lo que se negó rotundamente fue a comer mole poblano. En su lugar se deleito con la carne árabe.


Y la original tapa arterias:

En el doblaje al español de la película de los Simpson, Krusty dice: «Si encuentran una más grasosa les daré un premio». El original dice «Sí encuentran una más grasosa es que están en México». Ya se vió

Y, tras una serie de aventuras más que no contamos por falta de espacio, el patito más famoso abandonó la región arrancando suspiros y prometiendo volver si lo invitan.


El patito agradece a quienes lo recibieron y lo aceptaron. Y dice que, si regresa, no volverá a tomar un taxi allá porque son bien ratas.

2 comentarios:

  1. tazy dijo...

    YOLAAAAAAAANDA :D

    a mí me trataron muy bien los taxistas poblanos! por cierto, ví al primo gigante del señor patito en un capítulo de house.

  2. Kyuuketsuki dijo...

    Muy interesante el viaje del señor Patito. Concidio con él: los taxistas poblanos son unas auténticas ratas.